Los resultados de PISA 2025 ofrecen una oportunidad para reflexionar sobre cómo acompañar mejor al alumnado y fortalecer las competencias que necesita para su futuro. La lectura, las matemáticas y las ciencias proporcionan una base esencial para comprender el mundo, tomar decisiones y seguir aprendiendo.
A partir de esta información, los centros educativos pueden identificar prioridades, orientar sus recursos y desarrollar experiencias de aprendizaje más ajustadas a las necesidades de sus estudiantes.
La pregunta que puede guiar este proceso es: ¿qué podemos hacer para que cada alumno aprenda mejor?
¿Qué aporta PISA a la mejora educativa?
PISA es el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes de la OCDE. Evalúa la capacidad del alumnado de aproximadamente 15 años para aplicar sus conocimientos de lectura, matemáticas y ciencias a situaciones de la vida real.
La edición de 2025 tuvo las ciencias como área principal e incorporó la evaluación del aprendizaje en el mundo digital y de una lengua extranjera. Sus primeros resultados se publicaron el 8 de septiembre de 2026.
Su valor para la comunidad educativa reside en aportar información que ayude a comprender cómo aprende el alumnado y dónde conviene reforzar el apoyo. Esta perspectiva se enriquece al combinar los resultados con el conocimiento que los docentes tienen de sus estudiantes y con otras dimensiones de la experiencia escolar.
¿Qué prioridades señalan los resultados de España?
La comparación con PISA 2022 muestra descensos en las tres competencias evaluadas: 23 puntos en lectura, 16 en matemáticas y 8 en ciencias. Estos datos permiten situar el refuerzo de las competencias fundamentales entre las prioridades educativas.
Desde una perspectiva constructiva, esta información puede orientar decisiones concretas: dedicar más atención a la comprensión lectora, ofrecer práctica adaptada en matemáticas y fomentar el razonamiento científico mediante actividades conectadas con situaciones cotidianas.
El siguiente paso consiste en convertir esas prioridades en objetivos de aprendizaje, apoyos adecuados y un seguimiento que permita reconocer los avances.
La comprensión lectora: una base para avanzar en todas las materias
Fortalecer la comprensión lectora amplía las posibilidades de aprendizaje del alumnado. Comprender un texto ayuda a interpretar un problema matemático, analizar una explicación científica, comparar argumentos y expresar ideas con claridad.
Por eso, la lectura puede trabajarse de forma transversal, con propuestas que conecten las distintas materias y despierten la curiosidad.
Algunas prácticas que los centros pueden incorporar son:
- Seleccionar textos variados y adecuados al nivel del alumnado.
- Reservar tiempo para la lectura y la conversación sobre lo leído.
- Plantear preguntas que inviten a interpretar, relacionar y argumentar.
- Conectar los textos con los intereses y experiencias de los estudiantes.
- Ofrecer acompañamiento y práctica adicional cuando sea necesario.
Cada avance en comprensión lectora puede abrir nuevas oportunidades para aprender con mayor autonomía.
Tecnología con propósito: experiencias que invitan a participar
La tecnología educativa ofrece recursos para explorar conceptos, practicar habilidades y acceder a distintas formas de explicar una misma idea. Su aportación depende del objetivo pedagógico y de cómo se integra en la actividad.
Una simulación puede ayudar a explorar un fenómeno científico. Un texto acompañado de preguntas puede favorecer la reflexión. Una actividad interactiva puede ofrecer al docente información sobre los pasos que comprende cada estudiante.
Para elegir un recurso digital, resulta útil partir de una pregunta: ¿qué queremos que el alumnado comprenda o sea capaz de hacer al terminar?
A partir de ahí, el centro puede seleccionar las herramientas, combinar actividades digitales y presenciales y valorar qué aportan al aprendizaje.
Inteligencia artificial para practicar, comprender y desarrollar criterio
La inteligencia artificial abre nuevas posibilidades para acompañar el estudio. Con orientación docente, puede utilizarse para obtener explicaciones alternativas, preparar ejercicios y revisar razonamientos.
Por ejemplo, un estudiante puede pedir una explicación paso a paso, responder preguntas de práctica o comparar distintos argumentos antes de elaborar su propia conclusión.
Estas actividades adquieren valor cuando mantienen al alumno implicado en el proceso: formular preguntas, comprobar información, explicar sus decisiones y aplicar lo aprendido.
La alfabetización en IA puede centrarse en tres capacidades:
- Preguntar con intención, definiendo qué se quiere comprender.
- Revisar las respuestas, contrastando datos y detectando posibles errores.
- Construir una respuesta propia, utilizando lo aprendido con autonomía.
Así, la IA puede integrarse en propuestas que favorezcan la participación activa y el pensamiento crítico.
Personalizar el aprendizaje para acompañar a cada estudiante
En una misma aula conviven distintos conocimientos previos, intereses y ritmos de aprendizaje. La personalización permite ajustar determinados apoyos para que cada estudiante avance hacia los objetivos educativos.
Puede concretarse en acciones sencillas:
- Proporcionar una explicación adicional.
- Recomendar una lectura adaptada.
- Ofrecer más práctica sobre una habilidad concreta.
- Proponer actividades de ampliación.
- Ajustar la secuencia de ejercicios.
- Dar retroalimentación sobre el siguiente paso.
Una plataforma digital puede ayudar a organizar estos recursos y reunir información sobre el progreso. El docente interpreta esa información y decide cómo acompañar a cada alumno.
Personalizar significa ofrecer apoyos adecuados para avanzar hacia metas compartidas.
Más oportunidades de aprendizaje para todo el alumnado
La mejora educativa también implica facilitar que cada estudiante encuentre las condiciones y los recursos que necesita para progresar.
El contexto familiar, los recursos disponibles y las características del centro forman parte de la experiencia de aprendizaje. Tenerlos en cuenta ayuda a diseñar apoyos más pertinentes.
Una estrategia de mejora puede combinar propuestas para todo el grupo con medidas específicas: materiales accesibles, acompañamiento temprano, actividades de refuerzo y comunicación clara con las familias.
Este enfoque permite trabajar hacia una mayor equidad mediante acciones concretas, vinculadas a las necesidades del alumnado.
El profesorado, en el centro de la mejora
Los docentes aportan conocimiento pedagógico, criterio y una relación cotidiana con los estudiantes. Su capacidad para explicar, motivar, observar y adaptar la enseñanza es esencial para convertir los objetivos educativos en experiencias de aprendizaje.
Las herramientas digitales pueden apoyar ese trabajo cuando facilitan tareas útiles: localizar materiales, organizar actividades o consultar el progreso de un grupo.
Una información clara y manejable puede ayudar al profesor a decidir qué contenido conviene repasar, quién necesita acompañamiento y qué estudiantes están preparados para nuevos retos.
El valor de la tecnología se concreta así en mejores condiciones para enseñar y acompañar.
¿Qué puede aportar una plataforma educativa K-12?
Una plataforma educativa K-12 puede reunir contenidos, actividades y herramientas de seguimiento para apoyar el proyecto pedagógico del centro.
La solución educativa de Letmino plantea una propuesta basada en personalización, contenidos interactivos y las experiencias de aprendizaje adaptadas a las necesidades y ritmos de cada estudiante. Su objetivo es facilitar la labor docente, fomentar la autonomía del alumnado y crear entornos educativos más dinámicos, inclusivos y conectados con los desafíos del mundo actual.