Cada alumno tiene un nivel lector diferente.
La misma experiencia no funciona para todos.
La lectura no se impone. Se construye página a página.
Si un alumno lee solo por obligación, dejará de hacerlo en cuanto tenga ocasión.
Las familias necesitan formar parte del progreso, no enterarse al final. Sin la implicación de los padres y madres, gran parte del esfuerzo del centro se queda en el aula.
Sin datos, es difícil saber qué funciona
y qué necesita refuerzo.